Inevitable el que caigamos en el contagioso enjambre de pánico en el cual nos deleita la casa productora y teatral a la cual llamamos medios noticiarios. Vivimos en la espera of the new thing para poder mover nuestros glúteos que se inflan en el silencio del rico combo del día en McDonald’s. “Pero nena, lávate las manos y no saludes a nadie.” Se te olvida agregarle, no abras las piernas por ahí y quedes preñá. Problemas como el SIDA que nos consume en silencio entre la placentera cacofonía de esos breves momentos en el cual muchas veces se contracta.
Ya no nos preocupa lo previsible del síndrome que ha reportado en Puerto Rico cifras estadísticas aproximadas a los treinta y siete mil infectados. Pero, ¿quién se preocupa por ponerse el condón? Si nuestro gobierno se ofende más porque un niño use un profiláctico que por el uso excesivo de nocivos hand sanitizers. Claro si lo sacas antes de venirte no queda preña. Esta pobre juventud la cual se le empuja y come hierba. Total, AIDS is so 1980’s.
Mientras tanto la gente se enfoca en lo que es una nueva fiebre en el mercado, bajo la conspiración capitalista de las farmacéuticas que optamos por ignorar. Los mismos noticieros que al mes de ajustarnos a la idea de andar apegado a un Purell dicen que nos hace más vulnerables al virus. Claro, las ventas de desinfectantes y Tamiflu han sobrepasado el récord de sus manufactureras. Nos manipulan como títeres de los medios a los que proveen el libreto. ¿Quién dijo que un pueblo no puede ser controlado con miedo? Bush hizo que los estadounidenses compraran duct tape y agua embotellada en exceso al caer las Torres Gemelas. Tener el control de los medios de comunicación masiva nos lleva a un sueño mojado de George Orwell. Su Book of Revelations, 1984, presenta a la mítica figura de Big Brother en constante vigilancia de nuestros movimientos y el miedo a la incertidumbre que nos obliga a amarlo. Pero en una sociedad en angustia por atención, le hacemos más fácil el trabajo al Patriot Act cuando se cambia de manera constante nuestro status y detallamos nuestras vidas privadas en Facebook.
Pero me refugio en la idea que la fiebre porcina es solo una moda. El uso de tácticas de miedo ha logrado su cometido. Ahora medios periodísticos, acuerdan que es innecesario llamarla mortal; es un tipo de fiebre moderada que no ha hecho más daño que la gripe regular, la cual mata cada año a miles de personas. Un hogwash, lo llama The New York Post. Google it. No me impresionaría si llegan a mencionar que Osama Bin Laden estuviera detrás de toda esta melcocha de mierda. ¡Que Jack Bauer nos salve del próximo ataque zombi!![]()
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