
El mundo cae a nuestros pies y con simpleza miramos hacia el otro lado. Madre Tierra llora y suplica un suspiro ante nuestro desdén. Los seres humanos dañan el planeta a un ritmo sin precedentes y con éste el riesgo de colapso abrupto de la naturaleza que podría provocar la enfermedad, la deforestación o "zonas muertas" en los mares continúa en aumento.
Un acrecentamiento de la población humana ha contaminado o sobre-explotado ya dos terceras partes de los sistemas ecológicos de los cuales depende la vida; desde el aire limpio hasta el agua dulce, en los últimos cincuenta años.En las últimas cinco décadas, los humanos han cambiado los ecosistemas más rápida y extensamente que en cualquier momento de la historia humana; en gran medida para satisfacer las crecientes demandas de alimento, agua potable, madera, fibra y combustible.
Las razones causantes de este insulto al planeta son innumerables, pero de manera lamentable las acciones realizadas por las personas para prevenir o tratar de remediar éstas sí son numerables. La gente no acaba de entender que la contaminación atmosférica continúa siendo motivo de una seria preocupación en Puerto Rico y el resto del mundo porque existen niveles de contaminación con efectos adversos muy significativos para la salud humana y el medio ambiente, de manera particular en las aglomeraciones urbanas. Las zonas donde existen los mayores niveles de contaminación son las grandes ciudades donde las emisiones del tráfico de vehículos son las principales responsables de la contaminación y con puntualidades algunas zonas industriales.
Éste es nuestro planeta; hermoso, delicado y único. Nuestra ignorancia causa su destrucción. Si se destruye nuestro medio ambiente se destruye la capacidad de sobrevivir. Se modifica la genética de la manera en que actúa, piensa y se alimenta. La Tierra está viva, con todo su contenido orgánico e inorgánico. Nosotros somos solo una parte de ella; nos creamos, nacemos y desarrollamos. Nos destruimos y contaminamos. El hombre busca sobrevivir, en la reproducción ante la inevitable muerte. El ciclo biológico reciclable se ve afectado por la mala utilización de tecnología enfocada en un egoísta fin lucrativo.
Se debe crear una conciencia cósmica de responsabilidad para con la naturaleza. Solo al reconocer que la conservación de la Tierra equivale a la primacía de sobrevivencia de nuestro cuerpo biológico se logrará descifrar la necesidad de protección simbiótica entre ambas.