“Parking! Parking! Mister, se lo velo por dos pesitos.”
--- Anónimo
No se puede ayudar al que no desea asistencia. Y entre los ambulantes de San Juan, en mayoría aquellos que obviamente padecen de adicción a narcóticos, existen los que prefieren utilizar sus excelentes armas de manipulación y extorsión para lograr completar el presupuesto necesario para su día a día. Su modo de vida se resume en necesidades básicas: vicio, alimento y techo. En ese orden.
Aunque uno de los principios básicos que me enseñaron desde mi niñez fue el de la caridad, el vivir en Río Piedras me continúa enseñando que el que se mete a salvador termina crucificado. No digo que el valor de la caridad debe ser olvidado, y mucho menos en éste tiempo de crisis. Solo mantengo que ésta debe ser merecida.
Un hombre que sufre hambre debe ser alimentado. Aquel que mantiene un vicio que no puede pagar y del cual no puede salir; que el gobierno, en representación colectiva de la sociedad y sustentado por ésta, busque la manera de controlar y esforzar hacia la verdadera cura. La regulación debe ser más rigurosa. No es que se saque al ambulante del área en donde busca cobijo; pero es en regular el método en que consiguen el dinero para sustentar el narcótico que los convierte en adictos, y que le gana el calificativo popular de tecato. Al mantener conversaciones con algunos de ellos, descubro que se han convertido en seres socialmente hábiles con mentes rápidas para la planificación instantánea. La única forma de lograr un objetivo positivo en ellos es quitándole las excusas.
En momentos de crisis como éstos, alianzas público-privadas de inversión deducible de impuesto deben ser creadas para encaminar este mal. La creación de albergues municipales, en una alianza estatal, pueden ser coordinados para la estadía, provisión a y evaluación de éstos. Además de ser una nueva fuente de empleos, el establecimiento de dichos albergues permiten un alto grado de seguridad pública. Una ley que prohíba la limosna pública ayudaría a encaminar el control en las calles de los enfermos de la adicción, donde se quita la excusa de ser homeles entre la lista del que padece de ésta. Explico, si el gobierno provee, en alianza con el sector privado, un resguardo provisional al ambulante entonces, la fuerza reguladora del país podría tomar acción en contra de varias situaciones riesgosas a nivel social.
Un problema entre los ambulantes es la interjección entre ellos de maleantes que utilizan el disguise de víctima para sus fechorías. Es de común conocimiento los casos de violación, secuestro y asalto en el casco urbano de Río Piedras, cometidos por, según las víctimas, tecatos. Otro lo es el peligro para el ambulante y el conductor que conlleva el estar pidiendo limosna en las luces, y en una manera más banal el efecto negativo que esto tiene en el tránsito.
Sin embargo, la única forma de entender el problema a su raíz es tratar de descifrar la psicología colectiva del tecatus portorricensis. A través de la intimidación subversiva, que ellos reconocen mantienen sobre el ciudadano al que engage in conversation, utilizan en origen la máscara de falsa humildad, envestidos del ropaje de víctima en un monólogo improv de adulación y simpático compañerismo. Nótese la torcedura del cuello in a whimpering fashion. En la búsqueda de la limosna cuentan la triste historia de su vida, lo duro que es el vicio y el abandono familiar que los lleva a dónde están. No quito mérito a las situaciones sociales inherentes en la historia, sólo recalco que ellos utilizan el efecto de empatía del que la escucha para manipularlos a sustentar su vicio. Sólo mantengan la conversación en simpatía con uno por largo rato, negando sin embargo, la provisión de la limosna con respuestas lógicamente irrefutables (tomará largos minutos por su talento innato de bateártelas) ; para observar como la historia adquiere tonos melancólicos hasta llegar al literal llanto patético, para tornarse en irritación, causada por el fallo en su plan, que se convierte en rabia y posible agresión. La víctima saca las garras.
Sin embargo, el peor efecto de un descontrol de la sociedad sobre éste problema, es la manera en que se vuelve pasivo-agresivo sobre ella. Un ejemplo claro es la extorsión concurrente en los cascos urbanos a la hora de encontrar estacionamiento. Cualquier conductor que visite un casco urbano concurrido en Puerto Rico es expuesto, de una manera u otra, al IVU Tecatril.
El Imposed Vehicular Understanding entre el conductor y el individuo que provee seguridad a su vehículo a cambio de dólares, sobreentiende que de no pagarlo su vehículo será afectado por hurto o vandalismo. El que observe la maniobra se dará cuenta que el mismo individuo, o algunos de sus compinches, serán aquellos que ocasionarán el daño. Es una situación similar a la “protección” que ofrece la mafia a los negocios en su territorio. La misma ley debería incluir tal cobro como parte de ésta. La calle es pública, y se están lucrando individuos (y en alta posibilidad el mercado negro) sin contribuir a las arcas. Sería como atrapar a Al Capone por evasión de impuestos.
Incluso el multar a aquellos que paguen serviría de incentivo para eliminar la práctica. Mi madre siempre que daba dinero decía, “Para que me roben, mejor que me pidan.” She was wrong. Los complacientes son los que mantienen al mundo en la misma rutina enlodazada en cuanto a sus crisis sociales se refiere. El cambio sólo ocurre de manera drástica para que se mantenga en efecto. Únicamente nosotros podemos detener el efecto negativo que la polarización extrema de nuestro ay bendito mantiene sobre el progreso social e individual dentro del colectivo. Don’t ignore, just don’t enable.
Having won the same show that launched Leona Lewis into supe...
Bursting out from the underground indie scene comes this new...
Mark Jansen and his progressive symphony-metal band, Epica, ...
We Got This Far, an industrial metal band, makes its album d...