La Cucaracha se puede bailar en Piropos, ubicado en La Placita de Santurce. No solo fuimos atacados cuando visitamos este famoso lugar por una cucaracha, sino que en el sitio se el servicio es de cucarachero y su gerente tiene sabandijas en la cabeza. Éste es un ejemplo de lo fatal que puede ser una cena en San Juan. Piropos puede dar clases de eso.
Estuvimos en este famoso lugar y decidimos sentarnos en su fabulosa terraza. Cuando disfrutábamos de nuestros cocktails y aperitivos como todos unos modelos del San Juan Fashion Week sentimos que algo extraño ocurría en la mesa.
Una cucaracha del tamaño de una vaca se paseaba por nuestros aperitivos. Esta situación fue tan desagradable que por poco nuestro look de modelos se llena de un festival de vómitos. Cuando le reclamamos al gerente de este fabuloso lugar, el actuó confundido; al parecer las cucarachas habían invadido su cerebro por su actuación de confusión ante el hecho.
El gerente prometió regalarnos una orden de cocktails y no cobrarnos por los aperitivos que obvio, presumíamos entendían to hold the roach. Después de un largo baile de cucarachas entre el mesero, el gerente y nosotros decidimos aceptar su invitación y reordenar los aperitivos y los cocktails.
Fuentes cercanas me informan que recalentar los aperitivos, limpiarlos un poco y traerlos a la mesa. Cuando fuimos a pagar la cuenta después del regalo de tragos y aperitivos descubrimos que nos querían cobrar el total de lo servido. Cuando fuimos a reclamar lo que el gerente nos había prometido, todos los empleados actuaron como si no conocieran del previo acuerdo. El gerente se había montado en su cucaracha voladora y abandonado el lugar.
Al final tuvimos que pagar por los aperitivos llenos de cucaracha y los cocktails prometidos. Vivo ejemplo de como una noche en un restaurante puede ser arruinada en su totalidad por su gerencia y staff.
A este famoso lugar que todo el mundo frecuenta como fashionable spot le doy F en comida, limpieza, atención y F- en gerencia y en ética empresarial. Yo le advertí a los empleados de Piropos que publicaría este mal rato, pero ellos siguieron en su baile de cucaracha. Sorry, pero nunca volveré a visitar ese horrible lugar.