Durante el fin de semana del equinoccio de primavera en el café teatro Punto Fijo, MiMa presentó una amalgama de números clásicos en el panorama indie boricua y nuevas creaciones en tres funciones vendidas a capacidad. El café teatro era dominado por el color rojo en todo el espectáculo; desde la iluminación en los alrededores y la instalación de Wilgem Pérez, hasta la vestimenta de la cantautora en escena.
La presentación musical comienza con una introducción leve de percusión tras bastidores que en crescendo es acompañada por otros instrumentos que, de manera sutil, son presentados en un tour de force alrededor del público hasta llegar al escenario; en un creciente ritmo a la Afro Antillean Pop. Una introducción apropiada al seudo bembé en el que se convertiría la noche.
Cuando Yarimir Cabán Reyes toma el escenario en medio de aplausos a través del salón; sus pigtails escondidos dentro de su hoodie color rojo demarcaban un paralelismo de inocencia y malicia; que fusionaba a la caperucita roja con los recuerdos del film Hard Candy. El intro de percusión es acompañado por la presencia de la banda que acompañará a MiMa durante toda la noche. La percusión adquiere, dentro de sus beats minimalistas, una fusión tribal-urbana que abren paso a la bourbon whiskey voice, profunda y embriagante en su dulzura, de la vocalista. La evolución musical de MiMa en sus nuevas canciones no renuncia a sus exploraciones afrocaribeñas y suramericanas presentes en su primera producción; sino
que hace una sutil fusión de su trayectoria con un nuevo acercamiento pseudo opium cabaret. Al escuchar los nuevos temas no puedo evitar recordar la exploración de Lennon con la música india, en específico la cítara, en su evolución beatleiana. Incluso la exploración musical es pieza clave en su espectáculo; sus instrumentos son de índole orgánico, al utilizar elementos comunes como cajas, baldes, botellas plásticas, drones y planchas de zinc como parte de la manufactura musical.
En un impromptu break, causado por dificultades técnicas, MiMa comparte con el público en un tono adorable en su awkwardness, dado por alto en consecuencia al contenido de su cómica interacción. “Mi religión es la música.”, comenta MiMa al dedicar su espectáculo “a nuestros antepasados, nuestros muertos” y mencionar la instalación de Wilgem Pérez al lado izquierdo del escenario; un altar con figuras de diferentes movimientos de culto, ya fueran religiosos o de ciencia ficción, pintadas de rojo. A su alrededor habían ofrendas del título del evento: Flores, Velas, Dulce, Tobacco. Al lado del altar descansaba abierto un libro en blanco cuyos pliegues invitaban a los presentes a dejar su recuerdo textual de la noche. Un Book of Shadows comunal, por así decirlo. MiMa invitó a los presentes a que hiciesen un intercambio de ofrendas, tomasen y dejasen algo.
Luego de hacer sus agradecimientos; en específico al auspicio de la campaña “Pide la llave” en donde confiesa de manera irónica que ella no es el modelo apropiado como conductora, ya que habla por teléfono mientras guía por lo que piensa dejar de guiar y comenzar a tomar el tren; continúa con los números musicales restantes del primer set.
En una corta pausa, MiMa compartió con su público entre conversaciones y fotos, y los presentes participaron de la instalación al intercambiar artículos o encender velas en el altar. Un ritmo de contrabajo, y el uso de un cetro coronado por cascabeles navideños, demarca el comienzo de la segunda y final intromisión musical de MiMa. Una creciente mezcla de extended scatting, ululaciones y líricas dan paso a un set donde el pasado, con sus temas más conocidos, y el futuro, con sus nueva producción, condujeron el evento a un estruendoso final de aplausos y standing ovations en el café teatro.
MiMa será parte de un showcase musical en el Conservatorio de Música el 16 de abril y su nueva producción, El Pozo, estará disponible durante el mes de junio.
Fotografía por Rolando O. Sánchez
Having won the same show that launched Leona Lewis into supe...
Bursting out from the underground indie scene comes this new...
Mark Jansen and his progressive symphony-metal band, Epica, ...
We Got This Far, an industrial metal band, makes its album d...