
El sábado, 28 de mayo, Bar Code sirvió de máquina del tiempo hacia mediados de los ’90 con la presentación en tarima de La Filosofía de Don Venancio y Skapulario. Las dos seminales bandas del ska boricua trajeron consigo un perfecto aperitivo westerino al Coors Light Indie Fest a celebrarse este sábado.
Escondido en la carretera de Aguada a Rincón, Bar Code brindó su amplia plataforma a un expectante audiencia. Con precios muy cómodos y parking seguro el presente podía perderse entre la esencia primal que acompaña todo espectáculo de la escena ska de Puerto Rico.
La tercera instalación del Coors Light Indie Rock Series arrancó de manera explosiva con la toma escénica de La Filosofía de Don Venancio. La agrupación, completamente redonda en su género con el uso de voz, teclado, guitarra, bajo, batería y dos saxofones en su ensamblaje, trajo una visualización contrastante de sus letras satíricamente infantilizadas con su garage-fishu look.
La vibra reclamaba un Thank You for Not Moshing ambience, al grado que los indicios de mosh-pits adquirieron un tono amistosamente invitante. El uso de fusiones con salsa y reggae suprimido en la música de La Filosofía grounded el producto musical a sus raíces caribeñas. Vestido de mujer evocaba un early Reel Big Fish con una fijación Molotov, para luego ser trascendido por un Big Bad Voodoo Daddies’ swinging approach.
La pureza ska de Mi noche was cardiac arresting. Mientras que su cover, versión ska, de Panteón de amor causó el revuelo de su público, quien acompañó en una sola voz las letras de la canción. La Filosofía de Don Venancio demostró la química inherente en una banda con trayectoria y experiencia en la escena boricua. Su seguimiento fue demostrado con el compartir tú a tú que tenían con su audiencia, a los cuales dedicaban canciones con especificidad.
El esperado regreso a los escenarios del West por Skapulario arrancó con los vehementes gritos y conglomeración alrededor del escenario por los presentes. La agrupación, ensamblada por voz, guitarra, bajo, teclado, batería , trompeta y trombón, dio inicio a la ansiada presentación con Criatura de la noche.
Skapulario portaba un vestuario minimalista en contraste a su extrovertida filosofía de joda. Los clásicos Veneno, No te entiendo y Paranoico aumentaron la euforia del colectivo a niveles inauditos, quienes cantaban a gritos con total dominio de las letras.
David Ramos, vocalista de la banda, mantuvo una energética presencia histriónica durante la noche. Entre bromas con su audiencia grita, “Si me muero, mejor que sea de joda y no de aburrimiento.” En consecuencia arrancaron con Hoy no estás. Al cantar el coro de En el bar, la cual dedican al baterista Ángel Mercado en su cumpleaños, marchan en el escenario Coors Light en alto ante los gritos a compás del público.
Un funky keyboard strokes acompañados de Floydish guitar riffs introduce Bien o mal, at which point the ecstatic crowd erupted wildly. La banda cierra con Púdrete y se ven forzados a tocar Duerme a tu hermanito como encore ante la insistencia del hambriento público.
El regreso triunfal de Skapulario, acompañados por la trayectorial banda La Filosofía de Don Venancio, marcó el reconocimiento del West side de Puerto Rico como el headquarter del ska boricua. Can’t wait for the next stop!
Exclusive photography by:
Michael Maya Román
Special Thanks to:
Miller Coors, Atrum Orbis