
El sábado, 25 de septiembre el Anfiteatro Tito Puente fue la sede del regreso triunfal de la icónica agrupación boricua Puya. Las gradas se llenaron de antiguos fanáticos y nuevos seguidores en un myriad de estilos y personalidades.

Kingnaldo, banda latina establecida en Atlanta, arrancó el banquete musical de la velada. Su
pesaera, reminiscent to an early 2000s Slipknot, chocaba con la vocalización modulada, a veces por medio de un megáfono
a-la-hard-core-Fofé, de
Kornish lyrics por su
frontman. Vocalista que resaltó del escenario, no solo por el vivo rojo de su
jacket, sino por la energía escénica para con su nuevo público.

Tribu tomó el escenario con fuerte ímpetu, embriagando a la audiencia enun furioso brío de bailes y gritos. La agrupación boricua demostró un total dominio de su genre, transfiriendo el ambiente down an early 21st century memory lane trip a través de los viejos shows de la escena en el noroeste de la Isla. Tribu brillaba en la simpleza de su garage band look, dreadlocks and all.
El momento inicial de Puya en el escenario, con un preámbulo visual por Celso González que continuaría en perfecta sincronización con la música toda la noche, causó euforia en cadena entre las gradas del Anfi. Sergio Curbelo, Ramón Ortiz, Harold Hopkins y Ed Paniagua tomaron control de sus distintivos medios de expresión musical para dar comienzo al evento prometido.
Músicos invitados, entre ellos el legendario Cachete Maldonado, se unieron al cuarteto para presentar su nuevo material en concordancia con los deseados clásicos de la banda. El público era llevado a la saciedad por una banda entregada en su totalidad a éste. Aquellos incluso, daring enough, en brincar al escenario fueron recibidos por un Curbelo cálido y receptivo que permitió cantasen estrofas del éxito en desarrollo. Audentes fortuna iuvat.
Los visuales tomaron un rumbo de protesta digital, con fuertes escenas de la historia boricua enmarcadas en adictivas coloraciones. Como parte del espectáculo se recitó un poema en empatía a su trasfondo audiovisual in a Morrisonian approach to Albizu’s spirit.
El extenso repertorio se desenvolvió ante la hiperactividad de los presentes, con inesperados breaking into mosh pits en el centro del Anfi cuyo círculo demarcaba donde los gladiadores del hard core se batirían en agresivas danzas newtonianas. Las gradas replicaban a viva voz las líneas de Curbelo, por lo que éste hizo de su público las estrellas del espectáculo en numerosas ocasiones.
El epítome del conglomerado artístico que conllevaba la noche se alcanzó durante la presentación de la canción La Muralla de su nuevo disco Areyto. Tito Auger y Mimi Maura acompañaron a la banda en el escenario para ser parte de la exposición creativa del sencillo. Aunque se imposibilitó su presencia, por su participación en el filme Fast Five, Tego Calderón cantó sus líneas a través de las múltiples pantallas del escenario. Las líneas de Antonio Cabán Vale fueron entonadas por Auger.
Los miembros agradecieron a sus fanáticos, de historia y nuevos, por el apoyo y cariño demostrado en los pasados diez años de la banda. Puya prometió un concierto bajo su control para la satisfacción de su público boricua. It was a covenant fulfilled with standing ovations.
Fotografías exclusivas por:
Joanna Torres Tavárez
Michael Maya Román
Agradecimientos a:
Juan Rodríguez Ruiz
Francisco Christian Betancourt