Nadie siente el dolor de nadie. Desde mi juventud, he sufrido muchos golpes tanto en mi vida personal como en mi carrera deportiva. El dolor y las alegrías son tan individuales que no me gusta comparar mi dolor con el ajeno, pero reconozco que el que he vivido me hace sensible y me ayuda a imaginar el que mi prójimo puede sentir. Hoy puedo imaginar como se siente Pedro Rojas, quien acaba de recibir su notificación de despido del trabajo.
Podrían imaginar que he utilizado un nombre simbólico para representar a los miles de puertorriqueños cesanteados tanto del sector público como el privado. Pero no, hablo de mi amigo Pedro, a quien conocí en el 1982 en una gira de torneos de varias semanas por México, en los que él representaba a su patria Cuba y yo a nuestra Isla en el deporte de la lucha olímpica. En el año 1994, para sorpresa mía, recibí una llamada de Pedro que me comunicó que venía a vivir a Puerto Rico. Y así fue, dejó atrás a su esposa y familia para encontrar una mejor vida aquí en nuestro país.
Cuando llegó no tenía nada, el Municipio de San Juan reconoció sus talentos y lo contrató como entrenador de lucha olímpica. Pedro fundó el Club de Lucha Sparta con el que impactó a muchos jóvenes que aún rinden frutos deportivos. Trabajaba duro y con la esperanza de pronto poder reunirse con su esposa. Luego de casi dos años lo logró, pudo traer a su esposa de Cuba y Dios los bendijo con tres adorables hijos puertorriqueños. Los logros, conocimientos, experiencia y el compromiso de Pedro lo llevaron a una carrera en el Departamento de Recreación y Deportes (DRD) como Director de los Centro de Formación Deportiva por los últimos 12 años. Junto al Dr. David Bernier y otros empleados, fue un recurso fundamental en la creación de los Primeros Juegos Escolares Centroamericanos y del Caribe. Yo tengo trabajo, pero me duele que mi amigo haya perdido su empleo, y más aún me duele el giro que toma lo que parecía ser lo tan prometedor para el deporte puertorriqueño.
No cuestiono la realidad de la crisis económica mundial y el grave déficit de más de tres billones de dólares que nos han dejado décadas de mala administración pública. Tampoco cuestiono la necesidad de reducir gastos y el tamaño del gigantismo burocrático, pero debe buscarse la manera de retener talento irremplazable que permita mejorar aquellas iniciativas positivas de anteriores administraciones, como lo es el caso del deporte.
En este momento de crisis económica y emocional, las noticias más sobresalientes y que nos dan esperanza como pueblo son las artes y el deporte. Y para hablar un poco de mi pasión por el deporte, quiero traer como ejemplo el orgullo y alegría que nos trajo la medalla de plata de Javier Culson en el mundial de atletismo, la medalla de plata de nuestro equipo de baloncesto en el pre-mundial de las Américas, la medalla de oro de McWilliam Arroyo y de plata de José Pedraza en el mundial de boxeo, los logros del equipo de gimnasia de Puerto Rico en la Copa Mundial, la primera medalla de plata y única del equipo femenino de voleibol en el NORCERCA y el cuarto lugar del equipo boricua en la Copa Mundial de Béisbol. En estos momentos de crisis social, evidenciado por la epidemia de drogas, violencia y deserción escolar de nuestra juventud, se debe tener cuidado con desmantelar aquellas iniciativas que han contribuido a la bonanza deportiva que Puerto Rico vive hoy.
En la administración moderna, es de conocimiento general que el ver los frutos de cualquier plan estratégico es un proceso que toma de 5 a 10 años. La Ley Orgánica Núm. 8 del DRD del 8 de enero de 2004, según enmendada, se efectuó hace 5 años y muchos de los empleados fundamentales para el plan estratégico de implementación han sido cesanteados, entre ellos mi amigo Pedro. Estos empleados con el apoyo del Prof. George Rosario y el Dr. David Bernier pudieron desarrollar e implementar el andamiaje deportivo que permite el desarrollo de nuestros atletas que han traído los logros que tanto hemos disfrutado como pueblo en tiempos recientes. El que conoce a Pedro, al igual que a la mayoría de este grupo despedido, sabe que cuando de deporte se trata, están dispuestos a compartir todos sus conocimientos con cualquiera por su partido llamado DEPORTE. Con esta observación, no quiero menospreciar la calidad y la efectividad de empleados de mayor antigüedad en el DRD, solo quiero dejar saber que lo que funciona no se cambia, sino se mejora.
Si queremos una sociedad sana, en un momento difícil, el gobierno debe ser responsable de darle al pueblo las herramientas y los talleres necesarios para poder superar los males presentes. Estamos en una crisis económica y algo se tenía que hacer, pero lo que se hizo y la forma en que se concibió en definitiva tiene áreas a mejorar. Todavía hay tiempo para rescatar el personal clave y seguir el crecimiento deportivo. Las artes y los deportes son las mejores medicinas para esta sociedad. Solo quiero saber, cómo el Secretario de Recreación y Deportes puede cumplir con sus promesas programáticas y mejorar los programas existentes sin los recursos humanos.
Dr. José E. Betancourt Rosario
Presidente
Asociación de Atletas de Alto Rendimiento
Deportivo de Puerto Rico
Catedrático Auxiliar
Universidad de Puerto Rico
Recinto de Río Piedras
Escuela Elemental Laboratorio
8 X Medallista Juegos Centroamericanos y del Caribe
7 X Medallista Campeonatos Panamericanos de Lucha Olímpica
3 X Medallista Juegos Panamericanos
3 X Olimpiadas
1 X Medallista Mundial Juvenil
28 X Ganador de Competencias Internacionales
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