En el siglo XX despertó la conciencia médica deportiva. El honrar los resultados de aquellos atletas que jugaban limpio en sus competencias, la preocupación de apoyar una competencia balanceada en el futuro, y liberar a los competidores de la muerte por el uso de sustancias prohibidas fueron varias de los puntos en discutidos en 1967. ¿Para qué?
La fatalidad fue la causa de una de las realidades médicas deportivas más discutidas en los últimos tiempos. La muerte de un ciclista de Finlandia en 1960 a causa de una sobredosis de anfetamina fue la inyección que provocó el nacimiento de la primera Comisión Médica bajo el Comité Olímpico Internacional.
Antes de esta fecha existían datos que certifican el alumbramiento de sustancias como la anfetamina y esteroides anabólicos en la Segunda Guerra Mundial que fueron adaptadas progresivamente para los deportistas. Luego aparece adrostenedione, diabinol, nadronole, testosterona, y la deca-duraboline. Dichas sustancias aparecen en la lista de sustancias prohibidas del siglo XXI por la Organización Mundial Anti-dopaje (WADA, por sus siglas en inglés).
La famosa e incómoda palabra doping o dopaje surge tras mencionados sucesos. Es el proceso que muchos atletas lo hacen por obligación y otros como un requisito para ganarse la medalla de su competencia.
Este control, según WADA, protege los derechos del atleta para una competencia justa y ayuda a garantizar la integridad de un deporte libre de drogas. El proceso involucra la selección de un atleta para una muestra de orina o la recolecta de muestras de sangre, pruebas de laboratorio y la gestión de resultados.
Al explicar de manera fast-track lo neurálgico del asunto, entra a discusión si funciona o no la campaña del anti-doping para los atletas. Si se incluye el discurso de no uso y el de las consecuencias de arrojar un resultado adverso, o sea, positivo.
En varias charlas presentadas por la Comisión Anti-dopaje de Puerto Rico, dirigida por el doctor Enrique Amy, son discutidos varios puntos entre los atletas, entrenadores y representantes de la organización. Entre estos seleccionaremos los primeros cinco.
El primero de ellos es la desventaja que tiene los atletas boricuas sobre los extranjeros que supuestamente se puyan o meten para beneficio competitivo. Segundo, el tema de los levantadores de pesos versus otros deportes. Tercero, por qué no pagar un laboratorio para apoyar el dopaje entre los atletas “como lo hacen los americanos o los europeos.” Cuarto, las pruebas son muy caras por eso no hay control sobre los atletas. Y por último, la marihuana, el gallo o el phillie, es un relajante no un estimulante.
Estos puntos demuestran que la campaña no ha sido creativa y el discurso ha sido aburrido. Existe confusión y coraje por la desventaja con otros países dominantes en el mundo.
Plasmado por los resultados a nivel mediático, se evidencia que el doping sigue ganando terreno. Por su parte, las estadísticas en deportes no profesionales – olímpicos - reflejan que hasta el momento la campaña da “resultados”. Los números recientes, 2008, reflejan que el 1.84% de los atletas han dado positivo de 274,616 muestras suministradas. Lo que en dígitos es 5,062 atletas.
Pero, en los deportes profesionales - donde los niños ven a su ídolo, al personaje que quiere imitar – no ha habido un cambio. Bueno sí, en la producción de sustancias potentes y las encargadas de burlar la sustancia prohibida. De este modo el refrán “quien hace la ley, hace la trampa” queda evidenciado por completo.
Entonces, ¿dónde preferimos el juego limpio? ¿En el deporte olímpico o en los deportes profesionales?
Pudiera ser confusión, desinterés o dominio del ego el uso de las sustancias prohibidas. Pero, los atletas se merecen un espacio de iguales condiciones. Todos - organismos deportivos y atletas - podrían optar por la aprobación de las sustancias prohibidas o continuar exentos de estás.
La primera alternativa es la que muchos desean, sin embargo a lo largo de los años el cuerpo tiene su degeneración acelerada. La otra opción te permite competir de manera sana con las consecuencias normales por la práctica de un deporte de alto rendimiento: lesiones, artritis, sobrepeso…
Ofrecer alternativas para descubrir el desenlace de la discusión tomará años. Es posible sea como las pruebas que nos da la vida: pasa una hoy y mañana te tocará otra para continuar de manera evolutiva. Así veo el doping, hoy descubro la sustancia. Mañana contrarresto el descubrimiento con el doble de sustancias prohibidas. Una guerra santa que acabará con una sola visión. ¿Difícil, verdad?