Estamos a sólo semanas de disfrutar el encendido del Pebetero Olímpico. Ver a nuestra Isla bailar y gritar en la apertura de los XXI Juegos Centroamericanos y del Caribe es el sueño de cada habitante. A partir del 17 de julio, al ritmo de la danza, la mayoría de nuestras voces cantaremos La Borinqueña con mano en el corazón, acto de reverencia ante la Isla que nos dio el privilegio de nacer y desarrollarnos como guerreros boricuas.

Son cientos de éstos guerreros los que están en su etapa de “especialización”. Una etapa dentro del entrenamiento “macro” que anuncia la llegada del evento cumbre para dar el máximo resultado: la medalla. Es un período donde se aprietan las tuercas de la maquinaria deportiva. Es el momento de afinar las estocadas y llevar la concentración a su máxima expresión.
En un paseo por varios centros de entrenamientos pude observar, escuchar, olfatear y degustar la ansiedad [pre]competencia. La animosidad que se enmarca días antes de la celebración de unos Juegos, y recordar vivencias que un tiempo me llevaron a estar en el lugar que hoy cientos de guerreros ocupan para hacer lo mejor por Puerto Rico.
Sin comenzar las competencias ya existen atletas que han acaparado las primeras planas de las secciones deportivas y la que todos quieren, la del diario. Esa imagen principal que llama la atención del lector para comprar el periódico de su preferencia. También, es la imagen que refresca los ánimos caldeados existentes por la decepción de un pueblo en la falta de diálogo a consecuencia de gestas gubernamentales deprimentes.
Un escuadrón boricua está a punto de llegar a su campo de batalla. La mayoría de ellos están en entrenamientos fuera de Puerto Rico, despegados de la comodidad. Otros acuartelados en sus centros de entrenamiento. Y unos pocos en la espera de que se certifique su participación en los Juegos.
Lo que sí asimila a todos estos atletas es que son guerreros por Borikén. Todos llevan en el ADN, la sangre de fuertes razas que les dan la bravura, el talento y las agallas de hacer prevalecer la mono estrellada.
A ti mujer y hombre que te preparas para el combate final del 2010; que llevas como armadura la bandera de tu patria, como escudo el apoyo de la Isla y en el corazón la sangre de guerrero boricua. ¡Todo tu pueblo te espera para ganar!